Revista: La Paria

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LOGRANDO LA MAS FUERTE DE MIS BATALLAS

domingo, 3 de noviembre de 2019

DE LA DECENTE CATRINA A LA PAISANA JACINTA.-
Siempre me han parecido repulsivos los programas cómicos  peruanos ,no los veo, desde cuando Augusto Ferrando inundaba el sábado por la noche nuestros televisores, eran y son huachafos, simplones, decadentes, ociosos,sarcásticamente privados de cualquier guión , se han mantenido durante mucho tiempo  en donde la sorna y aprobio contra la persona es mas que evidente, ahora evolucionaron hacia "Esto es Guerra" en donde los jóvenes aprenden a interactuar violentamente y por dinero sin sentido , sin identidad, nadie regula lo que es mas que evidente.
El fin de semana estuve caminando con mis muertos, la cabeza dolia mucho,así que you tube para calmar los demonios que levante, me llama y me gusta mucho el perfomance de Angela Aguilar joven cantante mexicana , retomando una tradición mexicana tan antigua como es la celebración de los muertos , mucho mas interesante y cercana a nuestras tradiciones , que el Halloween comercial que se va imponiendo en Moquegua muy a pesar de la Hermandad del Señor de los Milagros o el día de la canción criolla. desperté con las fotos del Country Club La Planicie de Lima en donde sofisticada damas decidieron ponerse un horripilante traje de paisana Jacinta osea que horror ser chola en el Perú, momentos en los que el clacismo peruano peligra que en cualquier momento y lugar se prenda una chispa vaya la que se prendio en Chile, interesante  movimiento ciudadano buscando la igualdad  del vecino país. Y es bastante significativo en Perú que la mujer victima de tanta discriminacion sea igual de discriminadora de una clase media emergente mas provinciana que nunca que va imponiendo agenda a pesar de todos los eruditos limeños.
Y no basta con comunicados de la elitista institución aclarando que son respetuosos de nuestra diversidad las imagenes hablan por si solas pues resulta para que estas limeñisimas damas ser cholas es horroroso, bueno en definitiva no nacieron en la sierra sino en Lima , y de tez blanca nunca podrian congeniar con el bronce de nuestras mujeres , muchas veces metidas en mandiles o en ventas ambulatorias que no resisten la burbuja económica que se impone en el centro de Lima, el resto del país en la edad media a vista y paciencia de todos.
Natalia Jimenez, Lila Downs le siguieron los pasos a una Frida Kahlo , que puso de moda la mujer mexicana, si esa de las polleras, el manto y las flores en la cabeza, la estilizaron tanto que se puso de moda y muchos cantamos La Llorona a voz en pecho , su folklore, el de los charros esta en todo tipo de ceebración, y la virgen de Guadalupe inunda nuestro país, eso es lo que los artistas mexicanos hicieron con sus mujeres , sintiéndose orgullos de sus raíces se mueve una industria cinematográfica que ya dio la vuelta al mundo, mi madre y su generación adoraba a la indomable María Felix.
Y nuestra mujer peruana, si esa misma la de las polleras y el el quepe, sigue siendo ridiculizada, la  de Carlos Alvarez quien merece nuestro repudio y muerte civil , no pudo ni podrá compararse la creación artística, con ese burdo y obsecado deseo de ridiculizar a la mujer venga de donde venga.
Una imagen vale mas que mil palabras, me quedo con la celebración de los muertos en Ichuña, los deudos iban en la noche al cementerio y amanecían , velas , coca y alcohol. A rezar un padre nuestro y tres ave marías por el alma del difunto al día siguiente: cancacho del bueno y kispiño, una masa especial de cal y harina en forma del ganado que acompañara al difunto, todo a la chuspa para sobrevivir unos tres días, eso si las polleras negras y el manto negro. 
En Moquegua un poco mas occidentalizada hay misa en el cementerio , mis muertos merecen respeto , flores quizás algún perfume que me los recuerde, un cuy frito y un vino para endulzar ese dolor que se siente de no tener a la madre cerca aunque sea para pelear.
En fin esperemos que las mujeres sobre todo las de esa clase alta tan privilegiada en nuestro país entienda que ser paisana no es horroroso en el Perú, ni mucho menos motivo de sorna o burla, sino merece el profundo respeto de ser herederas de una rica tradición que traspasa las fronteras pero que aun no construye el nosotros y nosotras que tanta falta nos hace para entendernos como nación.